La iniciativa de capacitación combina el rigor académico de la Escuela de Enfermería de la Pontificia Universidad Católica de Chile con la labor de inclusión social de la Corporación, abriendo nuevas rutas de autonomía económica para sus estudiantes.
La alianza entre la Corporación Dolores Sopeña y la Escuela de Enfermería de la Pontificia Universidad Católica de Chile se ha consolidado como un pilar fundamental en el desarrollo e inserción laboral en el área del cuidado. Tras tres años de trabajo conjunto, esta colaboración estratégica —fundada bajo el enfoque de Aprendizaje y Servicio— ha demostrado generar un impacto significativo y sostenible en el tiempo.
Igor Arratia, Director de Proyectos e Innovación de la Corporación Dolores Sopeña, destaca que este convenio permite llevar los cursos a un estándar técnico formal y de primer nivel:
«La Escuela de Enfermería es el corazón técnico y el pilar fundamental de este modelo. Nos ha permitido elevar una formación que muchas veces comenzaba desde lo intuitivo o autodidacta hacia un estándar profesional certificado, entregando herramientas de alta calidad a nuestras y nuestros estudiantes.»
Este programa permite entregar becas para que personas de escasos recursos y/o migrantes puedan potenciar su formación, facilitando y promoviendo su inserción laboral o mejorando sus habilidades y competencias. Es financiado a través de proyectos y fondos concursables, como el de la Corporación FODEP, FUNDAL y Adveniat.
La coordinación y liderazgo del equipo de la Escuela de Enfermería, especialmente Angelica Farias, Subdirectora de Extensión y Vinculación con el medio y Eliana Correa, Coordinadora de programa, junto al equipo de proyectos de Sopeña, ha permitido escalar este programa piloto hacia una estructura robusta, replicable y de alto valor formativo.
Eliana Correa, quien además es profesora del programa, explica que el curso está «dirigido a personas que quieren formarse en el cuidado de personas mayores. Los dejamos invitados a esta instancia, esperamos que sea muy provechosa».
Excelencia e innovación: De la inclusión intercultural a la integración de varones
El programa destaca por sus altos estándares de rendimiento y un modelo evolutivo capaz de adaptarse a las necesidades del entorno social y laboral:
• Métricas de excelencia: El curso cuenta con una tasa de certificación cercana al 95% y un 100% de aprobación en el sistema ChileValora.
• Acompañamiento integral: El modelo combina el seguimiento académico de la UC con un acompañamiento psicosocial, legal y educativo por parte de la Corporación Dolores Sopeña, reduciendo sustancialmente las tasas de deserción.
• Crecimiento continuo: Iniciado originalmente para 25 participantes, el programa escaló en un comienzo a 50 cupos incorporando un enfoque intercultural que promueve la «cultura del encuentro» e integración entre mujeres chilenas y migrantes. Para este año, la meta es ampliar la cobertura a 100 cupos e incorporar a varones en la formación, respondiendo a la creciente demanda del sector industrial y empresarial de cuidados por sumar perfiles masculinos.
Dignificación de la economía del cuidado
Más allá de la entrega de contenidos técnicos, esta iniciativa busca transformar vidas mediante la profesionalización de un rol históricamente invisibilizado.
«Este programa nos permite visibilizar y dignificar los procesos de vida vinculados al cuidado. Transformamos una experiencia informal o precaria en un activo profesional certificado, abriendo rutas reales de autonomía económica formal», concluye Igor Arratia.
Con esta iniciativa, la Corporación Dolores Sopeña y la Universidad Católica reafirman su compromiso con la vinculación con el medio, la inclusión social y la creación de oportunidades reales para quienes más lo necesitan.



